...en Taninga se es.
¿qué es Taninga? Preguntan los desconocidos de su mundo,
Taninga es un cielo - contestamos a veces - un río de agua clara, una piedra de charlas por las noches, un montón de ladrillos que valen mas que cualquier castillo, un rasguño de espinillo, o simplemente un atardecer,
Para los conocedores, Taninga es una mano de un niño que se aprieta en tu palma, un cruce de miradas, un anhelo,
y es un refugio para los pies cansados de los pasos perdidos.
El cierre de un ciclo y el inicio de otro, Taninga como siempre nos marco un principio y un final. A donde iremos ahora? Seguiremos juntos?
Lo importante es que sabemos que queremos hacer, que no estamos solos, sino que somos uno mas de una iniciativa en conjunto, de un sueño, que no es tan lejano.
En Taninga aprendemos a creer en los imposibles, a reírnos del “no puedo”
y a aceptar el “no debo”, en Taninga no te queda otra que escucharte, porque todos los demás ruidos se acallan , porque la voz suave de la montaña te acaricia como una brisa pero te dice con firmeza que no podes demorar mas eso que tu corazón hace rato te reclama,
En Taninga no se puede ser otro, hay que ser uno mismo.
Hay que tomar coraje para bajar a tierra y abrir los ojos, contemplar la anchura del mundo en su horizonte redondo y lanzarte a volar otra vez, pero cuidando en esta ocasión de mantener los ojos abiertos, para no perdernos.
Taninga te marca un camino, te desnuda sobre el calor de su roca para que sientas su latido acompasado, te envuelve con un atardecer y te aplasta con una noche de tanta inmensidad, que uno desearía expandirse mas allá de su cuerpo..., justo entonces, cuando estiramos los brazos intentando abarcar el todo, es cuando nos cruzamos con ese otro, con esa mano compañera, que intenta el mismo anhelo, es cuando encendemos un fuego y la maravilla de la naturaleza se hace familiar y parte de nosotros, es nuestra, porque somos suyos, y ya no queremos abarcarlo todo porque nos sabemos dentro de ese todo.
Porque solo encontrándonos con nosotros mismos somos capaces de mirar a quien tenemos al lado y leerle el brillo del alma en los ojos,
y solo compartiendo ese brillo somos capaces de crear la luz que nos permite ser parte de Taninga,
y nos reconocemos hijos y guardianes de este tesoro
Taninga somos nosotros,
Porque en Taninga no se esta, en Taninga se es.




