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Cielo y Sonrisas

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En el ultimoTaninga tuvimos la visita de Lucho, que desinteresadamente se unio a los pocos acampantes que nos
llegamos este año hasta la Pampa de Pocho.
Nos envio su experiecia en un relato hermoso que compartimos con todos...Gracias Lucho
 
El domingo 4 tomé el micro a Taninga. El micro partió desde Carlos Paz y pasaba por la zona de Los Gigantes, toda una zona de sierras y caminos de tierra muy bonita (como dato extraño: en el micro me encontré con un ex alumno que me reconoció y me saludó).
¿Qué iba a hacer a Taninga? Durante el año 2007 con el Cu.Ju.Ca. (grupo de recreación comunitaria en el que participo) participamos en un encuentro del “Foro de recreación” donde entre los grupos participantes se encontraba el grupo Coy Aike...
Recuerdo de aquel encuentro las cosas que me contaron estos chicos, las imágenes, las palabras y emociones de Celeste, una de las chicas de ese grupo, al hablar de Coy Aike, al hablar de Villa Independiencia (en Lomas de Zamora, donde desarrollan semanalmente sus actividades) y de Taninga (donde el grupo posee un refugio y donde colaboran con el pueblo).
Recordando aquel encuentro, cerca de finalizar el 2008 hablé con Celeste (compañera casualmente durante ese año en el instituto de recreación) para ver si ellos iban a viajar a Taninga este verano y si podía acompañarlos; me abrieron sus brazos, su espacio para ir e iba esa tarde al encuentro con ellos.
Taninga queda en la región de Traslasierra a unos 3 km. al sur de Salsacate (el cartel de la ruta que indica las distancias decía 4 km. hasta hace unos meses y ahora lo cambiaron a 3 km. ¿midieron mal alguna vez? ¿o las ciudades también viajan? :P ) y a unos 60 km. al norte de Villa Cura Brochero, en
una zona que se llama “Región de Pocho”. Es un pequeño pueblo con muy pocas casas y algunos pocos comercios, que depende de la intendencia de Salsacate.
La llegada a Taninga estaba llena de incertidumbres acerca de cómo sería mi participación allí, que haríamos, cómo me llevaría con el grupo, cómo me recibirían. Hoy, pasado esos días, puedo decir que ¡fue espectacular! Desde el primer minuto que llegué me hicieron sentir “uno más” de ese grupo, me
sentí realmente parte de Coy Aike. Estuve en Taninga desde el domingo 4 hasta el jueves 8.
Durante las mañanas aprovechamos para trabajar haciendo algunas cosas para el refugio, y a la tarde lo tomábamos libre para pasear. Entre las cosas que hicimos fue cavar una zanja, pintar parte del refugio, barnizar los ladrillos a la vista del refugio y Dani (el presidente de la asociación) con la ayuda
de uno de los chicos también continuó con la construcción de lo que serán nuevos baños del refugio. El domingo y lunes a la tarde anduvimos por el río Jaime, de Taninga, bañándonos en sus aguas. El martes nos quedamos un poco haciendo cosas por el refugio durante la tarde y acercándose la noche nos fuimos a Salsacate, a caminar, a conocer, a hacer algunas compras y a cenar. Estuvo muy bueno para conocer la ciudad. Es una ciudad tranquila, que tenía mucho movimiento durante esa noche, dado que se trataba de la Noche de Reyes y un grupo de misiones ofrecía una teatralización relacionada con el tema en la puerta de la iglesia de Salsacate.
El miércoles llovió durante la mañana, asi que mucho no pudimos hacer, y la tarde ofrecía un momento propicio para hacer la siesta, asi que eso hicimos. Y a la noche… ¡Fiesta de Reyes!. Festejamos el día de Reyes con los chicos del pueblo de Taninga… los chicos de Coy Aike realizan esto cada año y el pueblo los espera con muchas ansias. ¡Fue realmente hermoso! El festejo se hizo en la iglesia de Taninga, una iglesia muy bonita, sin espectacularidades, pero muy linda en su arquitectura; la gran mayoría de los niños de Taninga estaban allí. Hubo guitarra, algunos cantos, varios juegos que hicimos con los chicos y un cierre con 3 de los chicos de la asociación disfrazados de reyes magos y que repartieron juguetes
para todos los niños. Los juegos que hicimos fueron danzas en ronda y a mí también me asignaron el papel de coordinar una de las danzas… en el Cu.Ju.Ca. siempre me costó tomar ese rol, por no sentirme seguro para poder hacerlo, por no sentir que alguna vez hubiera sido el momento de debutar en esa posición y tuve la enorme alegría de poder coordinar el Amishi (Amishi… shami… shami… elepetitibó…
elepetitibó… tibó… tibó… tibó). Fue hermoso sacarme esos miedos de encima y sentir que sí podía.
Al otro día, el jueves, me iba ya a continuar mi viaje por otros lados… ¡el viaje había empezado de la
mejor manera!
En Taninga conocí uno de los cielos más espectaculares que vi en mi vida (sólo puede ser superado por el cielo de Pardelas, en el sur), todos los días el cielo daba una imagen realmente espectacular, con formas nunca vistas y con colores que darían envidia a los mejores pintores. Y conocí la alegría de unos chicos de un pueblo tan lejano a quienes unos “locos recreólogos” llegaron un día para aportar un poco mas de sonrisas… y claro que lo lograron. Creo que nunca voy a olvidar ese cielo y esas sonrisas. Y para Enero próximo falta mucho… pero me parece que la combinación de Taninga y Coy Aike atrapa a quienes pasan por allí.